miércoles, 24 de agosto de 2011

Interpretaciones equívocas




El mensaje verbal es propenso a ser interpretado equívocamente cuando tiene una doble interpretación, porque hay algo que así lo permite. Es este un matiz para la reflexión personal y la introspección.

Es difícil saber a veces, a ciencia cierta, cuáles son las causas de esa incorrecta interpretación. Pero, por una cuestión práctica, ¿qué sucede cuando hay incoherencia entre lo enunciado verbalmente y la intención de su mentor? Eso redunda en detrimento de quien lo dice y de quien lo recibe. El primer damnificado es quien lo emite por la confusión interpretativa que producen sus dichos, voluntaria y conscientemente, o no. El discernimiento de esa realidad queda supeditado a los criterios de la ética o de las normas morales que juzgan los acontecimientos humanos según sus principios.

Un mensaje verbal que no cumple con su pretendida finalidad, insinuada o deseada, acarrea dificultades. Tal vez, momentáneamente, en apariencia sugiere que está todo bien pero, bien dice el refrán: "La mentira tiene patas cortas." Las consecuencias son la desinformación que confunde por tender a una interpretación errónea. Lo dicho defectuosamente, con rodeos verbales o sinuosas ambigüedades, induce a desconciertos y a consecuencias imprevisibles. Bien vale recordar la frase atribuida al poeta alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832): "Nadie se pierde por el camino recto."

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