sábado, 30 de mayo de 2015

Distinguir barras y barras.


“Es ignorar no saber distinguir entre lo que necesita demostración
y lo que no la necesita.” (Aristóteles) 

La barra oblicua o inclinada, como signo de puntuación idiomática, es una línea diagonal que va de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda. 

En el lenguaje español el sustantivo barra alude a un segmento de metal compacto, macizo y consistente. Su solidez sugiere finalidades diversas. En sentido figurado apunta a un conjunto de personas que se reúnen asiduamente en un lugar. Cuando sus integrantes pertenecen a un club y alientan a quienes practican un deporte, se los reconoce como integrantes de la hinchada. El escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) dice al respecto:”Sin los hinchas el fútbol sería como un baile sin música.” 

La expresión hinchada se debe a Prudencio Miguel Reyes, más conocido como el gordo Reyes, quien a comienzos del siglo XX era el encargado de inflar con aire (hinchar) las pelotas de fútbol en el Club Nacional de Montevideo. Además, en cada encuentro futbolero, él y quienes animaban a su equipo eran parte de la hinchada. Este término se aplicó luego a todos los aficionados que estimulaban a los protagonistas de encuentros competitivos.

Muchos se consideran parte de la barra del club que los agrupa porque se identifican con esa institución. Cuando se le adosa el adjetivo calificativo de brava, al sentido justificado de ser uno más de la barra, es porque sus integrantes son aguerridos y tumultuosos. 

Los metales compactos, según su origen y finalidad, pueden plasmar un rústico barrote de hierro o ser un reluciente lingote de oro. Pertenecer a una barra de amigos enaltece la amistad siempre y cuando los motivos sean nobles. De ahí que es inevitable saber distinguir barras y barras.

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