viernes, 30 de diciembre de 2016

Pica…pica…los piquetes



“Poner una pica en Flandes,” es una frase que alude a la voluntad por alcanzar algo. Es una expresión dicha por las tropas españolas que se esforzaban por imponerse en la región de los Países Bajos. Una vez conseguido, imperó allí la monarquía hispana desde mitad del siglo XVI hasta principios del siglo XVIII.

Es preciso distinguir que la pica es una lanza larga y la piqueta es una herramienta más pequeña que el pico de albañil pero de superior o igual efectividad. En cambio, el piquete es parte de la estrategia militar compuesta por una milicia reducida de movilidad rápida. Fuera de ese ámbito, el diccionario de la lengua española lo considera como una alusión a los grupos de activistas sociales que protestan y agitan políticamente en pos de sus requerimientos.

No se pone en duda las coherencia de los justos reclamos pero sí la metodología que cercena la libertad de los transeúntes. Para ello existen otros medios como la información y el diálogo, en la búsqueda de entendimientos. Conviene recordar al emperador romano Marco Aurelio (121-180) cuando aconseja sobre el modo de proceder: “No lo hagas si no conviene; no lo digas si no es verdad.”

Cuando un insecto agrede el tejido epidérmico del atacado, en el lenguaje coloquial, se dice que lo ha picado. De igual modo el entramado social se ve irritado por grupos de inquietos cual insecto porque pica…pica…los piquetes.

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