viernes, 30 de junio de 2017

La enfermedad del poder

Retrato de Nicolás Maquiavelo por Santi di Tito.

“Poder es querer.” (Refrán)

La voluntad, si tiene objetivos a lograr en su horizonte, moviliza a la acción. Es por eso que se valora a quien hace buen uso de esa potencia. En la búsqueda del éxito adquiere relevancia la energía empleada. Lo dicho se percibe en los quehaceres que se dan tanto en el ámbito íntimo como notorio.

En sí mismo el predominio ejercido tiende al beneficio, al cumplimiento, a la dominación que se miden por la búsqueda del resultado. Su dinamismo pretende una adhesión libre u obligatoria.

En referencia al poderío que se aplica sobre otros, el historiador británico Lord Acton (1834-1902) sentencia: “Todo poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.” Comentan que el significado de esa frase surge de las instrucciones proclamadas por al estadista italiano Nicolás Maquiavelo. (1469 - 1527)

El historiador romano Tácito (55-115) decía: “para quienes ambicionan el poder, no existe vía media entre la cumbre y el precipicio.” Es decir que no hay un justo límite. Más aún si es excesivo desemboca en caprichos y roza con la ilegalidad. Ejecutado de esa manera se cae en el vértigo de la prepotencia viéndose afectado por la enfermedad del poder.

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