sábado, 30 de abril de 2022

Guerra


 “Si quieres la paz, prepara la guerra” (Máxima latina) 

Este consejo persuasivo, brota de la sabiduría popular, alude a la muestra de poder bélico ante posibles o reales enemigos. Entre los buenos oficios de la política está la diplomacia, ante diversas circunstancias. El uso de las armas siempre es nefasto, en cualquier contienda sin distinción de bandos. 

Toda guerra atenta contra la paz. El filósofo San Agustín (354-430) obispo de Hipona define la paz como “la tranquilidad en el orden.” La misma se da en un tiempo y en un espacio adecuado, donde la legislación ha de procurar el bienestar de todos. El escritor romano Cicerón (106 aC-43 aC) afirma: “Las leyes callan cuando las armas hablan.” Es decir, cuando el bien común se diluye en ríos de sangre y en mares de lágrimas. 

En la actualidad, los países han cambiado sus estrategias defensivas. Muy atrás quedó el uso protector de la espada, perimida por los avances tecnológicos. Las diversas agresiones manifiestan que el hombre vuelve a tropezar, una vez más, con la misma piedra, de la incomprensión y la discordia, que es la guerra.

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