miércoles, 20 de febrero de 2013

¿No avanzar es retroceder?

                              
Los beneficios  tecnológicos y científicos movilizan  los cambios  sociales. La variedad de artefactos con sus características asiste  a  sus consumidores,  insinúan destrezas, otorgan experiencias y proponen capacitaciones.

 El uso de internet y  los  medios audiovisuales auspician cursos de  formación  y perfeccionamiento para un desempeño   eficaz  en lo laboral y en la convivencia social.

 La fuerza de voluntad  y la perseverancia en quien aprende  garantiza  la   adquisición de  conocimientos y  la organización de la información. Bien dice el  refranero popular: “Más hace el que quiere que el que puede.”

Fedro, (15-55)  poeta romano y escritor de fábulas,  alega: “El hombre instruido lleva en sí mismo sus riquezas.”  Este enunciado  en relación a la instrucción y a la  cultura, se  complementa  con la frase citada  por  el ciudadano  romano Marco Tulio  Cicerón (106 a C - 43 a C) y atribuida a Bías de Priene, uno de los siete sabios de  Grecia:"Todo lo mío lo llevo conmigo".

Edward Emily Gibbon  (1737-1794) historiador  británico  ha dicho con razón: “Todo lo humano, si no avanza, debe retroceder.” De ahí la necesidad  de progresar en los aprendizajes, lo cual  justifica la capacitación continua y el “aprender a aprender.”  ¿Por qué? Porque el filósofo griego Diógenes, conocido como El Cínico (412- 323 AC) exclamó  ante Zenón de Helea (490-430 AC) que: “el movimiento se demuestra andando.”  Si uno es superado  por las circunstancias y se  detiene: no progresa. Entonces, replegarse, no avanzar es retroceder.

 

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