lunes, 8 de noviembre de 2010

Para sonreir y reflexionar

Discreción y elocuencia.
Unos presumidos jóvenes se acercaron a un campesino para hacerle una encuesta laboral. Éste asombrado por la locuacidad y el atropellado interrogatorio, se mantuvo discreto y no atinó a dar contestación alguna.
-¿Sabe usted silbar?
Por respuesta silbó muy suavecito una melodía.
-¡Bravo! ¡Bravo!
Gritaron para entusiasmarlo y entrar en confianza. Nuevamente el silencio invadió el ambiente. Uno de los muchachos lo quiso alentar:
- ¿Por qué usted no silba con energía, con más fuerza?
A lo cual le contestó con sencilla elocuencia:
- Es para no espantar a las bestias...

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