sábado, 30 de septiembre de 2023

Mogólico


 «Los niños especiales no esperan ser curados sino comprendidos.» (anónimo)

Cabe aclarar que la República Popular de Mongolia está ubicada en Asia Oriental, sin salida al mar, limita al Norte con Rusia y al sur con China. 

El título aludido suele usarse como un insulto y burla a alguien, tildado como falto de inteligencia. El médico británico John Langdon Down en 1886 acuñó el término “mongolismo,” en referencia a quienes tenían retrasos físicos o intelectuales, con fisonomía similar a los mongoles, como ser ojos sesgados, estatura baja y manos pequeñas. Indicios secundarios que, sumados a otros determinantes, la ciencia denominó “síndrome de Down.” Quienes lo padecen son individuos con capacidades especiales, que asumen responsabilidades y decisiones propias. Además, pueden desempeñarse en tareas diversas, dentro y fuera del hogar. Su escolaridad se da en aulas comunes, con docentes de apoyo. El vocablo “mogólico” es una deformación de la palabra “mongólico.” Lo correcto, es decir: síndrome de Down. 

Scott Hamilton afirma: “La única discapacidad en la vida es una mala actitud.” ¿Por qué? Porque es importante obrar bien, sin tener en cuenta las etiquetas que otros quieran imponer. En la actualidad, se tiende a valorar e integrar socialmente a quienes tienen capacidades diferentes. Bien afirma Henry Viscandi: “En realidad, no existen personas discapacitadas, sólo personas con distintos grados de aptitud.” Quienes tienen el síndrome de Down manifiestan sus progresos personales y sus competencias, de un modo meritorio. Se ha desterrar las faltas de respeto y más aún bajo el epíteto de mogólico.

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