Muerte digna

 

“La muerte siempre es traidora; no dice el día ni la hora.” (Refrán)

La ética médica se enfrenta a temas complejos. Entre ellos se encuentra la muerte y sus circunstancias, vinculadas con la moral, la cultura y las costumbres. La eutanasia consiste en poner fin a la vida de un paciente de modo directo y deliberado. El suicidio asistido implica que una persona recibe ayuda para terminar con su propia existencia. Sin embargo, diferente es una muerte digna, que puede presentarse ante una enfermedad irreversible, cuando la medicina ya no ofrece una posibilidad de curación. En esas circunstancias, el paciente merece ser acompañado mediante cuidados paliativos y asistencia humana.
 
El político indio Mahatma Gandhi (1869-1948) expresó con esperanza: “Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel”. Es una visión filosófica cuya profundidad espiritual aparece también en muchas tradiciones religiosas. Fiódor Dostoyevski (1821-1881), autor vinculado al realismo psicológico, afirmó: “El hombre teme la muerte porque ama la vida”.
 
En la actualidad, los avances de la medicina, el intento de aliviar el sufrimiento y la posibilidad de prolongar la vida plantean nuevas discusiones y debates. La reflexión sobre la atención al enfermo en su etapa final resulta necesaria para que pueda transcurrir ese momento con respeto, cuidado y acompañamiento. En otras palabras: una muerte digna. 

Comentarios

Entradas populares