Torre de Babel


"Hablando se entiende la gente." (Refrán)

La comunicación y el diálogo pacífico favorecen el entendimiento. Interactuar con otros mediante palabras adecuadas permite tender puentes de comprensión. Sin embargo, una situación adversa surgió con la construcción de la torre de Babel. Según el relato bíblico, los hombres movidos por la soberbia y la autosuficiencia construyeron una torre gigantesca con la intención de llegar hasta el cielo. Dios detuvo esa pretensión y los dispersó, dando origen a la pluralidad de lenguas. No existe una prueba arqueológica que confirme ese hecho, pero sí puede encontrarse en él un simbolismo significativo. 

La desorganización y la incomunicación favorecen la pérdida del sentido de pertenencia social. Esa situación fue comprendida de manera semejante por el poeta italiano Dante Alighieri (1265-1321) que lo entendió así: «Siempre la confusión de las personas principio fue del mal de la ciudad». 

El desconocimiento de otros lenguajes puede generar complicaciones. El pensador inglés Roger Bacon (1214-1292) sostiene: «El conocimiento de los idiomas es la puerta de la sabiduría». Por su parte, el cineasta italiano Federico Fellini (1920-1993) advierte: «Un idioma diferente es una visión diferente de la vida». 

La diversidad lingüística permite descubrir y comprender otras culturas. Aquello que en Babel aparece como una consecuencia negativa puede convertirse, con el paso del tiempo, en una oportunidad para conocer y comprender el mundo. Por eso, el refrán «No hay mal que por bien no venga» puede aplicarse también al episodio de Babel.


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