domingo, 30 de octubre de 2016

Femicidio, un cóctel explosivo.


“La mujer y el vino sacan al hombre de tino.” (Refrán)

La palabra homicidio proviene del latín y significa quitar la vida a otro hombre. En cambio, femicidio es un vocablo de raíz inglesa aceptada por la Real Academia Española. Es en alusión al varón que asesina a una mujer por considerarla como de su pertenencia. Generalmente se inicia con el maltrato verbal y puede llegar hasta las vejaciones físicas incluyendo las sexuales. En todos los casos se han de impugnar sus argumentos.

El cercenar la existencia humana es una transgresión, tema complicado por sus causas y efectos. El femicidio es una situación injusta y multifacética que suele darse por una relación afectiva enfermiza o equivocada, derivando a veces en el crimen organizado. El concepto de libertad y de propiedad se enturbia por opiniones encontradas o patologías.

Cierta razón tiene el dicho cuando afirma que “ira de enamorados, amores doblados.” Pero, suele suceder que “el corazón apasionado no quiere ser aconsejado.” De ahí es acertado que “antes de que te cases mira lo que haces.” Aunque, “donde hay querer todo se hace bien.” ¿Por qué? Porque “amor con amor se paga.”

Cuando se debilitan los vínculos en una pareja el amor sabe tornarse en odio y es el femicidio un cóctel explosivo.

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